Resumen de Semana de Oración Nacional

Autor: Sede Central

Hace unos dias atrás se llevó adelante la Semana de Oración Nacional en la Unión de la Asambleas de Dios a traves de Zoom y Facebook Live.  Cada dia se conectaron más de 500 personas de todo el pais para orar por nuestra amada Argentina y pedirle a Dios que ponga su mano en las distintas necesidades.

Durante esos dias diferentes personas han pedido oracion para sus familias, sus economias, la salud, por que Dios se mueva en las nuevas generaciones y haya salvacion en Argentina. Creemos que cada una de nuestras oraciones han llegado a los pies de Dios y que el va a responder a la necesidad que le presentamos.

Como reflexion de esos dias de oracion es importante que no dejemos de orar y continuemos pidiendole a Dios que se mueva en toda las areas de nuestra vidas. El siempre es fiel y va a atender nuestra necesidad. Hermanos les instamos a seguir orando y no bajar los brazos. Dios siempre esta junto a nosotros en la adversidad.

Les dejamos los links para que puedan revivir las reuniones:

Oramos por la Familia – https://fb.watch/7zrcz0yH2T/

Oramos por la Economia – https://fb.watch/7zrfiGWl0T/

Oramos por la Salud – https://fb.watch/7zrhOZMoyN/

Oramor por el Evangelismo – https://fb.watch/7zrkF9HJ-A/

Oramos por las Nuevas Generaciones – https://fb.watch/7zrmGIfysP/

La iglesia es la que te cuida

Autor: Lidia Lewczuk Masalyka

Estos días medio ausente pasando los días de aislamiento por COVID-19, sin muchos deseos de hablar, de leer, hasta sin ganas de ver una buena película. Esta plaga produce un desgano, y falta de fuerzas- dentro de todo fue bastante pasable, estoy en el décimo día esperando el alta. 

Pero me sobró tiempo para pensar… y me preguntaba—el Estado dice que me cuida… ah, si…. si fuera una persona sola, sin celular, sin que alguien me lleve a hacer hisopado o lo peor internarme? y Si….fuera una vecina mal llevada que no me haría ni un favor, como comprar unas verduritas? y si…y siii… donde está el Estado?

Pero esta pandemia me enseñó a valorar aún más a la Iglesia de Cristo como su Cuerpo. Ha sido el rocío de Hermón en estos días con sus incontables oraciones y mensajes de ánimo, ha sido la fragancia del Sacerdote trayendo paz- nuestros médicos pendientes de mi salud cada día, hermanos que dejaban tras las rejas bolsas de verduras, frutas, carne (y de la buena!!!!!) tortas, masas, sopas, pollo con papas fritas, y no les comento más porque se van a poner envidiosos (chiste) Lástima que al perder el sabor no se disfruta tanto.

No es en vano que el salmista escribió ¡Cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos y en armonía porque allí envía el señor bendición y vida eterna…..

No solo a nosotros la iglesia ha cuidado, sale por las noches a los refugios y hoteles a llevarles no cualquier sobra, al contrario buena comida caliente nutritiva. El estado que haga lo que tiene que hacer, pero te aseguro, que la que te cuida es la iglesia. Por eso es tan importante que te congregues, que formes vínculos de amor y amistad, que hagas conocer tus necesidades (nadie es adivino) que pongas tus dones al servicio del Señor, que es justamente la interacción de los miembros ayudandándose mutuamente, para que el cuerpo crezca saludable.

A todo el Centro Cristiano, mi amada iglesia, a los anexos que se plantaron y pastores amigos, que oran siempre, a los amigos de lejos, misioneros que se interesaron… ese rocío y frescura del Hermón, Dios les bendiga con salud y libertad de toda enfermedad y plaga

Sé que este sentir también es del pastor Juan y de todo corazón les agradecemos cada detalle como mimo de nuestro Dios.

Ocho consejos para la familia en tiempos de pandemia

Autor: Evelyn Saint

1 Pedro 5:7 RVC “Descarguen en él todas sus angustias, porque él tiene cuidado de ustedes.”

Mateo 6:25-27 RVC “Por lo tanto les digo: No se preocupen por su vida, ni por qué comerán o qué beberán; ni con qué cubrirán su cuerpo. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo, que no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros, y el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes mucho más que ellas?  ¿Y quién de ustedes, por mucho que lo intente, puede añadir medio metro a su estatura?”

La cuarentena ha cambiado drásticamente el estilo de vida que llevábamos, y ha sido especialmente difícil para los matrimonios con hijos, niños y adolescentes en casa.

¿Quién hubiera pensando en estos tiempos vivir esto?

Pero la realidad es que la cuarentena ha afectado profundamente a las familias, desde la extrema convivencia, problemas económicos, roces familiares, las clases escolares de los hijos, las restricciones, y las limitaciones para congregarse.

UNO. Sean honestos respecto a los temores que han vivido. Los problemas son reales, y es necesario hablar con el cónyuge y acomodar acuerdos y diferencias. Es necesario conversar y reconocer la realidad de los grandes impactos y dificultades que han producido estos últimos meses. Es imprescindible hablar como matrimonio sobre los altibajos de la vida, compartir los temores, esperanzas y emociones. Todas las mañanas o todas las noches tomen unos buenos minutos para conversar en profundidad.

DOS. Tienen que hacer el luto por las pérdidas que estamos viviendo. Es más que un virus, es más que una sobrecarga para la familia; es el distanciamiento social, el trabajo a distancia, y tantas otras consecuencias de salud emocional, física y espiritual. La cuarentena nos ha quitado lo conocido, lo familiar, y nos ha expuesto a una realidad muy complicada. O sea, hay que saber que hay dolor y luto por las pérdidas y cambios, y aún más por las pérdidas de las vidas de seres queridos.

TRES. Tomen descansos el uno del otro. No significa darle la espalda al otro, sino hacer actividades separadas como matrimonio, para tener tiempo personal a solas para estudiar la Biblia, leer un buen libro, descansar, realizar una actividad de recreación, etc.

CUATRO. Practiquen el cuidado propio. Cada uno es responsable por su bienestar spiritual, físico y emocional. El cónyuge puede apoyar y alentar al otro, pero el cuidado personal es tarea de cada uno. Tengan la meta diaria de comer bien, descansar bien, y atender la salud.

CINCO. Estén unidos como matrimonio. El adversario está afuera de ustedes, no dentro del matrimonio. Recuerden atacar y resolver los problemas, no atacar al cónyuge. Funcionen como equipo, conversen y ordenen entre los dos sus prioridades y objetivos como familia. Repartan lo mejor posible las tareas y responsabilidades del matrimonio. Y que los hijos también participen de tareas y obligaciones dentro de la casa según sus posibilidades.

SEIS. Hagan de su hogar un lugar seguro, donde no haya gritos, discusiones fuertes, y roces individuos. Sobre todo con hijos pequeños, es necesario un lugar de paz y tranquilidad, con orden en los horarios y en las tareas. Cuiden el orden y el tiempo de sus hijos, para que no vivan sin horarios, con desorden en su sueño, y con exceso de televisión o aparatos digitales como el celular o la tablet. Necesitan tiempo de calidad y diálogo con sus padres, y el apoyo directo y específico en sus vidas. Separen un tiempo específico para temas difíciles o complicados en el matrimonio de manera privada, y no estarlos hablando todo el tiempo. Fijar límites claros en el uso de la televisión, los celulares, el tiempo en redes, y horarios para dormir y levantarse. Es la oportunidad de ponerse al día con los pendientes que tienen, como también planear el futuro con sabiduría.

SIETE. Participen como familia de las reuniones de iglesia, sean presenciales o virtuales. Es demasiado fácil desenchufarse de la iglesia y de la fe, descuidarse y enfriarse. La pandemia es una oportunidad de fomentar más raíces espirituales y conversar los temas espirituales que están surgiendo.

OCHO. Inviertan en los demás: amistades de calidad, donde puedan comunicarse, chatear y estar comunicados. Estén comunicados con sus familiares y hermanos de la fe. Tengan un espacio solidario, de generosidad y aporte según las posibilidades, que son muchas. Tengan tiempo para enviar mensajitos de ánimo a personas que están solas o enfermas, o realizar visitas y ayudas de ser posible.

La pandemia es a la vez una crisis y una oportunidad, lo cual depende de nuestra actitud. Si vemos a la pandemia como una limitación, así nos irá. Pero si vemos a la pandemia como una oportunidad y desafío a crecer y salir adelante, así también será.

Deuteronomio 6:6-7 TLA “Apréndete de memoria todas las enseñanzas que hoy te he dado, y repítelas a tus hijos a todas horas y en todo lugar: cuando estés en tu casa o en el camino, y cuando te levantes o cuando te acuestes.”

Venga tu Reino

Autor: Enrique Strohschein

“Venga tu Reino” – Jesucristo pronunció esta contundente frase en el sabido “Padrenuestro”. En medio de una cita de grandes verdades, el llamó a su Padre invitando a que se establezca el gobierno de Dios en… ¿En dónde? ¿Era en la tierra, donde imperaba Herodes en el reino conocido más famoso del momento? ¿O era en el mundo entero donde no se sabía siquiera donde terminaba todo? ¿O era en el corazón de cada uno de sus seguidores? El clamor de “VENGA TU REINO se refería más a una pedido particular que general. Por eso podemos afirmar que la última opción era la que el Señor estaba eligiendo, pues él se estaba refiriendo a sus seguidores o discípulos. El gobierno de Dios también hoy, llama al corazón de cada uno que personalmente le ofrece al Señor una morada donde posar y una vida a utilizar. Es aprender a seguirle y obedecerle sin reservas ni objeciones. Este gobierno Divino llevará al cristiano a experimentar la gloria de Dios en cada paso, pues en la obediencia hay bendición. Aquellos que han dicho “te seguiré” o “Aquí estoy” o expresiones similares disfrutaron de innumerables bendiciones que además han bendecido a otros. Elija sin lugar a dudas la opción de permitir el gobierno de Dios sobre su vida. Abundantes riquezas alcanzará para dar testimonio de Su amor sobre su vida familia e iglesia.

Recuperado: http://iglesiaemanuelballester.org/2020/02/16/el-gobierno-de-mi-vida/

El Dios que produce esperanza.

Autor: Claudio Freidzon

 

Mantenernos firmes en las promesas de Dios, nos da ánimo ante las dificultades más extremas. Su Palabra es fiel y su cumplimiento supera ampliamente nuestras expectativas.

[Esdras 7:6 RV60] “este Esdras subió de Babilonia. Era escriba diligente en la ley de Moisés, que Jehová Dios de Israel había dado; y le concedió el rey todo lo que pidió, porque la mano de Jehová su Dios estaba sobre Esdras”.  

El Señor cada semana nos invita a abrir nuestros corazones; porque sólo Él y a través de la obra del Espíritu Santo, puede provocar que esos corazones que reciben palabras de aliento pero en “forma externa”, sean preparados para incorporar Su Palabra y aplicarla en el diario vivir.

En el Antiguo Testamento encontramos a Esdras.

Este hombre era un estudioso sacerdote y escriba que estuvo en cautiverio en Babilonia que, aún bajo la vergüenza que esto ocasionaba a su gente, mantuvo su espíritu en sintonía con los propósitos del Señor para su pueblo. Él examinaba en profundidad las escrituras y le seguía creyendo al Dios de Abraham…su Dios.

¡Sigamos creyéndole a Dios, porque su esperanza no avergüenza!

Allí, en Babilonia; lejos de sus tierras, catorce años después todo cambió para él y para el pueblo de Israel.

De igual manera, las buenas decisiones que tomamos en el presente, nos preparan para un futuro de bendición.

El presente de ese hombre, así como el de cada uno de sus hermanos que habían sido separados de su nación era triste. Sin embargo, en medio de la incredulidad y desaliento de la mayoría de su gente, en el corazón de Esdras ardía la pasión por Dios.

La esperanza puesta en Dios es lo que nos ayuda a atravesar cualquier desierto, porque no nos alimentamos de lo que vemos; nuestro nutriente es la fuente del Espíritu Santo, que alimenta nuestras raíces y somos como el árbol plantado junto a corrientes de aguas, que, aunque todo es desierto, ese árbol está siempre floreciente y sus hojas no caen.

Nuestra perspectiva no está basada en lo que vemos, sino en lo que creemos.

Lo que vemos nos quita el ánimo…lo que creemos nos da cada vez más esperanza, basándonos en la alimentación que nos provee un Dios poderoso.

Orando cada día; leyendo Su Palabra, estando en comunión con el Señor cada día, se produce esa relación que Esdras estableció estudiando en profundidad la Ley de Dios.

Confiar en los tiempos de Dios, hizo que ese escriba hablara ante cuarenta mil personas, dando a conocer todo lo que el Señor había depositado en su corazón durante el cautiverio y que, justamente sus hermanos habían olvidado.

Él, junto a su gente que estaba prisionera, halló gracia y pudo regresar, consiguiendo la ayuda del rey Ciro que, aunque pagano, respetó y hasta financió el viaje de vuelta del pueblo hebreo.

Ese mismo Dios que produce esperanza, es Aquel que nos brinda la salida ante lo imposible.

Esperar en los tiempos de Dios, representa no accionar en nuestras fuerzas, sino esperar el favor.

¡El Dios que produce esperanza, es también el que abre todas las puertas!

El ejemplo bíblico de Esdras, es ver a un hombre poner su esperanza en Dios y luego ver lo anhelado cumplirse.

Así como este hombre, ¡preparemos nuestros corazones para ser levantados poniendo nuestra esperanza en el Señor!

 

Recuperado: https://reydereyes.com.ar/el-dios-que-produce-esperanza-dr-claudio-freidzon/

 

Donde menos los esperamos

Autor: Lidia Lewczuk Masalyka

“ Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías? ” 1 Reyes 19: 11-13

Creo que muchos hemos leído este pasaje del tiempo de crisis, soledad y desánimo de Elías; después de un gran triunfo sobre la idolatría nacional, huye hacia un lugar especial: Horeb, el Monte de Dios. Si viéramos un mapa, pensaríamos en que era suicida viajar hasta lo que hoy es Egipto, Sinaí. En realidad estaba deseando morir. Después de un gran derrame de adrenalina, en el cerebro, dice la ciencia, viene una depresión. Suponemos que emocionalmente estaba desgastado, y me llama la atención hacia dónde huye. Había muchos otros lugares para esconderse. En su desesperación, sabe que hay un lugar en la tierra donde Dios se manifestó a Israel, es mi especulación.

Allí en una cueva, un momento Dios permite que él sienta el poderoso viento, luego un terremoto, más tarde fuego…pero Dios no estaba allí.

Pero tras el silbo suave y apacible salió de la cueva, y escuchó la voz de Dios en la tranquilidad que su mente necesitaba. Esa voz reordena su futuro, quita los temores. Le anima a seguir ministrando. Todavía tiene varios trabajos pendientes y debe desandar el camino.

Muchas veces hemos estado en ese lugar, con ganas de tirar todo.

Elías pensó que todo terminaba lo ideal, morir de tristeza debajo de un enebro en el desierto mientras Dios pensaba en un carro triunfal de fuego para su siervo guerrero.

Mucha gente confunde manifestaciones “ruidosas” con el poder de Dios, es puro sentimentalismo. Hay una manera preciosa que Dios puede corregirnos, guiarnos, para eso hay que salir de la cueva y escuchar el silbo suave y apacible.

“Yo creo en Dios, como creo en un amigo, yo siento el aliento de su afecto, percibo su mano invisible y tangible, atrayéndome, tomándome y guiándome” (Miguel de Unamuno)

Recuperado: https://www.centrocristianocba.com.ar/donde-menos-lo-esperamos-lidia-lewczuk-de-masalyka/