GUARDIANAS DE LA PRÓXIMA GENERACIÓN

Guardianas de la próxima generación

Por Lidia Lewczuk de Masalyka

En este último tiempo se habla mucho de no dejar brechas generacionales. Se repite hasta el cansancio acerca de la importancia de tener mentores; gente que guíe a los jóvenes a la plenitud de vida y propósitos en una cultura como la nuestra en la cual hay una verdadera ausencia de buenos referentes.

El apóstol Pablo llevó a Tito, su colaborador, a Creta, estableció varias iglesias, y por su carta descubrimos la preocupación de dejar bien establecidas las congregaciones. Comienza por las verdades eternas y luego pasa a lo terrenal, dando consejos del trato a los ancianos, líderes, jóvenes, familias pastorales, gente mayor, y aún para con los esclavos. Tito como varón, también debía conducir a las mujeres de las iglesias en la instrucción del Señor.

En sus escritos se pone en evidencia el anhelo del apóstol de fusionar al Cuerpo de Cristo a la sana doctrina, y a la vida testimonial de los creyentes de todas las edades. Es interesante el detalle en esta carta respecto al comportamiento esperado de las mujeres ancianas, abuelas, o mayores en edad. Tengamos en cuenta que debido a la expectativa de vida de esos tiempos, a los cincuenta años las personas eran ya consideradas ancianas.

Tito 2:3-5 “Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.”

Mentoras de una nueva generación: Las ancianas

Debían ser reverentes en su porte. Esto se refiere a su aspecto, su presencia. Cómo una mujer luce ante los demás habla de su nobleza o lustre desde sus posturas físicas como también su conducta y acciones.

En días recientes en Argentina hubo un revuelo periodístico y social, porque un sacerdote puso un cartel a la entrada de su capilla, estableciendo que las mujeres debían entrar a misa vestidas decentemente. Fue censurado por los medios, por los propios fieles, y tristemente por una autoridad de la Iglesia que lo desautorizó para que no hubiera más problemas.

Este mismo pasaje dice que las mujeres deben ser castas. La castidad, modestia, decencia, son virtudes cristianas que embellecen a la persona. Tengamos en cuenta este consejo como contrastaba con él un espíritu lujurioso como el que reinaba en aquellos días en las ciudades donde ministraba Tito, con costumbres sensuales y llenas de erotismo aún en los cultos paganos. Por esto las jóvenes necesitaban mentoras, maestras del bien. Aquí están, las mujeres mayores enseñando el camino de la pureza, excelencia y la santidad como estilo de vida.

Debían controlar su forma de hablar: Siempre que enseñamos somos observadas y de ahí surge una identificación positiva o negativa según lo que vean nuestros alumnos. Prudencia, control, dominio sobre las emociones. son necesarios. Con los años las personas realzan las virtudes o refuerzan las áreas oscuras de su carácter. Aunque nos duela, la palabra usada por el apóstol, es diábolos para “calumniadoras”, salta a la vista, que ese atributo de Satanás, se manifiesta en la forma que él usa la mentira, infamia, envidia, para destruir vínculos. No puede haber insolencias, insultos, griterías. Las maestras del bien, no podemos llevar esa etiqueta de diábolos, más bien debemos ser ejemplos de prudencia y sabiduría pacificadora, ejemplos de sensatez y sentido común.

Debían controlar sus apetitos y malos hábitos. El vino solo puede significar una parte del problema de aquellos tiempos, cualquier exceso es nocivo para el cuerpo y el alma. Los vicios como alcoholismo, tabaquismo, drogadicción, glotonería, etc. comienzan muchas veces en la casa.  El descontrol, “el placer falso” ha llevado a millones a la muerte. Nosotras guiamos a los niños, jóvenes, y madres a ser buenas administradoras para que estén sanos, bien nutridos, y apartados de las adicciones. Mostremos que se puede gozar de una buena vida en contacto con la naturaleza, amistades con fortalezas, y disfrutar de cada amanecer, tomando la vida como un regalo de Dios, sin necesidad de tapar los sentimientos con tóxicos o comidas.

Debían ser guardianas de su casa, de su familia, cuidadosas de lo más importante que hay sobre la tierra, en lo que atañe a la responsabilidad dada por Dios a la mujer. Un comentario dice “que hagan las faenas de la casa con agrado”.

Muchas mujeres hoy salen a trabajar por necesidad, pero muchas lo hacen porque no les gusta estar en su casa y cuidar de los niños, hacer las compras, cocinar, por lo que los despachos a domicilio están a la orden del día. La comida chatarra, o lo que aparenta haber sido un beneficio el comedor escolar en Argentina, (PAICOR) se transformó en una buena manera de evitar cocinar sano en casa.  Tristemente la escuela se va transformando en un lugar para comer, en lugar de ir a estudiar y abrir las mentes.

Otro comentario dice “activas en los quehaceres domésticos”. Gracias a Dios por el confort que disfrutamos hoy, muchas tareas que nuestras madres y abuelas las hacían a mano, hoy es suficiente apretar un botón, para tener listo lo que a ellas les llevaba dos días. Por tal razón, agradecidas al Señor, la casa debe ser un lugar de luz, prolijidad, orden y limpieza. Deberíamos tener un cartel con la frase “Y TODO LO QUE HACÉIS SEA DE PALABRA O DE HECHO, HACEDLO COMO PARA EL SEÑOR Y NO A LOS HOMBRES”.

Sobre la agresión en la familia

Por Sixto Porras

 

Es triste saber que, a pesar de todos los adelantos, la humanidad sigue agrediéndose; y la agresión que más duele es la que se produce en el hogar. Es una concepción equivocada de lo que significa la familia, y no poner límites es lo que hace que el abuso y la agresión crezcan.

La violencia no se puede dejar pasar, no importa cómo se presente. Nadie debería sufrir humillaciones, agresiones físicas, ser forzado a mantener relaciones sexuales, recibir críticas constantes, silencios que manipulan o palabras que culpabilizan y denigran.

La especialista en violencia intrafamiliar Leonor Walker fue quien propuso el llamado ciclo de la violencia, que inicia con una primera fase de tensión, donde la persona agresora tiene pequeños estallidos de furia y peleas que son justificadas por la persona agredida; una segunda fase, donde hay un estallido fuerte de violencia en la cual la víctima suele pedir ayuda; y una tercera fase, en la cual la persona agresora pide perdón a la víctima y se torna dulce y atenta, haciendo que esta última crea que estas actitudes agradables son el verdadero “yo” de la persona agresora, y que necesita de su ayuda para lograr cambiar.

 

¿Quién es la persona agresora?

Normalmente, un agresor es una persona con complejos de inferioridad que busca compensar su falta de valor imponiéndose a los más débiles y abusando de ellos. O bien, la agresión es resultado de un enojo no canalizado y la forma de mitigar el dolor que lleva internamente es descargar su ira sobre los demás.

La violencia lo único que manifiesta es que hay una persona afectada emocionalmente. Pero normalmente, el agresor no reconoce que necesita ayuda, sino después de haber dañado a muchos en su caminar por la vida.

 

¿Quién es la persona agredida?

El problema más serio que enfrenta una persona abusada es que se siente desorientada, asustada, temerosa y dominada, y cree que la otra persona actúa así porque ella lo provoca. En algunos casos, la persona agredida ya ha sufrido violencia en su familia de origen, depende económicamente de la persona agresora o sufre de baja autoestima; esto puede contribuir a que la víctima continúe dentro del ciclo de violencia.

Sin embargo, con la intervención adecuada, las personas víctimas de agresión pueden salir adelante, y fortalecer sus habilidades personales para afrontar este tipo de situaciones. El primer paso es reconocer las señales de agresión en la familia y aceptar que se necesita la ayuda:

 

Señales de agresión en las relaciones familiares

 

Desconfianza y celos: La persona agresora tiene dudas irracionales sobre la fidelidad se su pareja. Actúa con celos descontrolados porque “le ama demasiado”.

Control y sobreprotección desmedida: Debido a los celos irracionales, la persona agresora tiende a llamar excesivamente a su pareja, y le indica que debe contestar las llamadas inmediatamente con la excusa  de que, si no lo hace, “se preocupa”. Le dice cómo vestir y le obliga a cambiarse de ropa, y controla sus correos y mensajes de texto.

Relaciones sociales limitadas: La persona agresora supervisa quiénes son los amigos y las amigas de su pareja, y decide a quiénes de su familia puede o no frecuentar. La persona abusada corta vínculos con su familia y amigos para evitar que le digan algo negativo sobre la relación que vive con su cónyuge.

Culpabilidad y justificación: La persona agresora tiende a culpabilizar a la víctima de sus actos, palabras o comportamientos violentos. La persona agredida cree en estas palabras, y justifica a quien le agrede. Utiliza frases como: “Si yo fuera una mejor persona, mi cónyuge no se descontrolaría”.

 

Crítica constante: La persona agresora tiende a menospreciar y a humillar en público. Señala todos los defectos que ve en su cónyuge cada vez que tiene oportunidad de hacerlo, y habla mal a sus espaldas, magnificando cualquier error que haya competido.

Ambiente tenso: Existe una contante necesidad, por parte de la víctima y de los otros miembros de la familia, de actuar con cautela y prudencia para no estimular el enojo o la agresión. Posiblemente presente síntomas de ansiedad, nerviosismo o inseguridad.

Silencios e indiferencia: La persona agresora no acepta o es indiferente a las muestras de afecto que le expresa su pareja. Una forma de violencia es ignorar a la otra persona a través del silencio, este es un modo de expresar rechazo e indiferencia. Hay familias que utilizan el silencio como una forma de castigo y pueden pasar días sin dirigirse la palabra. Este silencio los va distanciando.

Maltrato físico: La persona agresora maltrata, empuja y golpea, aunque “no fuera su intención”. Amenaza con hacerle daño o suicidarse si la relación se termina.

 

La violencia dentro de la familia es un mal que daña a todos los involucrados y deja huellas negativas. El hogar es un refugio; no una fuente de maltrato. Nada justifica la agresión. Abramos los ojos ante las señales de advertencia y salgamos de este tipo de relaciones destructivas. Nacimos para amar y ser amados, no para lastimar.

Referencia: https://www.enfoquealafamilia.com/single-post/Sobre-la-agresi%C3%B3n-en-la-famila

SIENTA, PIENSE… LUEGO ACTÚE

Por Sixto Porras

 

Cuando tratamos de adelantar el tiempo y no alimentamos nuestra vida con los pensamientos correctos, podríamos perder la paz. Por esta razón, es mejor vivir intensamente el presente, aprender de las experiencias pasadas y soñar con el futuro a partir de la fe y la esperanza. Para lograrlo debemos aprender a conducir nuestros sentimientos con el pensamiento correcto y la mejor actitud.

Si aprendemos a manejar nuestras emociones y a encausarlas adecuadamente, tendremos una mejor calidad de vida, menos estrés y disfrutaremos más a quienes amamos, lo que tenemos y lo que hacemos.  Por esta razón, hacer pausas para pensar, ordenar las ideas, interpretar nuestros sentimientos y definir una ruta a seguir, es la mejor forma de encarar la vida.

Actuar apresuradamente en función de lo que sentimos, no es lo más recomendable, es necesario conducir nuestros sentimientos a partir del análisis frío que nos permite tomar en cuenta las consecuencias de nuestras decisiones. Es en medio de esta reflexión que es bueno buscar el consejo de personas sabias que puedan orientarnos a considerar otras opciones y escenarios que no habíamos contemplado anteriormente. Las emociones nos impulsan, la reflexión nos guía.

Todos quisiéramos desarrollar la intuición necesaria para actuar en función de lo que sentimos, porque nos parece que hay persona a las que les funciona, pero no siempre es así. Si deseamos tomar sabias decisiones, conducir nuestras emociones y vivir en paz, debemos vivir procesos que nos permitan añadir sabiduría a los sentimientos y hacer pausas que nos conduzcan a tener conciencia de lo que estamos experimentando.

La preocupación surge de pensamientos que alimentan imágenes negativas en nuestra mente, porque creemos no poder manejar o hacerle frente a la información que hemos recibido. El cerebro es extraordinario: tiene la capacidad de imaginar lo que nos están narrando, despertando ilusión, alegría o bien preocupación y ansiedad. Por esta razón, debemos aprender a tener pensamientos correctos y a manejar nuestros sentimientos. No trate de adelantar los acontecimientos, si lo hacemos podríamos iniciar un viaje de temor, ansiedad y angustia.

Lo que le ocurre a otras personas no necesariamente nos ocurrirá a nosotros, y lo que experimentamos en el pasado no tiene porque seguir controlando nuestro presente.

Debemos aprender a canalizar la información que recibimos, de tal forma que produzca el efecto correcto en nuestras emociones, es decir, esperanza, alegría y ánimo. Tendremos tensión si dejamos que la preocupación nos conduzca, pero buen ánimo si alimentamos correctamente lo que pensamos.

Si nos informamos adecuadamente, erradicamos los pensamientos dañinos y decidimos vivir en función de nuestras convicciones, será más fácil erradicar el temor, la ansiedad y la angustia.

Mantener la calma, enfriar las emociones, reflexionar antes de actuar y buscar el consejo de buenos amigos, es lo que nos guía a decisiones sabias y a vivir con paz y tranquilidad.

Si aprendemos a retener la alegría y a encontrar el lado bueno de las cosas, tendremos un mayor nivel de felicidad. Por eso, aléjese de ambientes contaminantes, de personas tóxicas, de mensajes pesimistas y de pensamientos caóticos. La vida es bella y debemos aprender a vivirla en esta dimensión, esto lo logramos cuando mantenemos intacta nuestra capacidad de soñar, somos agradecidos, apreciamos el gesto amable y nos dejamos amar.

Una persona alegre lo evidencia en su mirada, en el trato cálido, que tiene con los demás y en su estado de ánimo. Por eso, alimente los pensamientos que le producen alegría, paz, ánimo y esperanza. Son los pensamientos correctos los que deben conducir nuestras emociones, los que producen paz, esperanza, ánimo y nos proyectan en el tiempo.

Aunque la situación sea difícil y las noticias no sean alentadoras, podemos mantener un buen ánimo si hacemos prevalecer la fe, la esperanza y el recuerdo de las cosas que hemos superado en el pasado. Porque el pasado es fiel testigo de que en medio de la tormenta hemos visto que la perseverancia y el espíritu de lucha nos han hecho superar la adversidad. Son los momentos difíciles los que forman el carácter, nos acercan a Dios y nos permiten valorar a la familia.

Pensar negativamente nos seduce, porque es lo más natural, pero si luchamos por alimentar el pensamiento correcto, nos nutrimos emocionalmente con el abrazo del amigo y perseveramos en lo que nos inspira, saldremos más firmes en nuestras convicciones, porque retendremos la paz y haremos crecer la ilusión.

Nos roba la paz ser perfeccionistas, alimentar el chisme, juzgar a las personas, escuchar noticias deprimentes y quejarse constante. Por esta razón, debemos aprender a huir de lo que nos roba la fuerza, alimenta el temor y nos hace vivir viajes de angustia. Todo inicia con la valentía de combatir los pensamientos tóxicos, distanciarse de las personas dañinas y alejarnos de los ambientes que nos lastiman. Debemos ser intencionales en todo lo que hacemos, escuchamos, leemos y creemos.

Es la búsqueda de la excelencia, la cual está ligada ha hacer todo lo posible por mejorar nuestra calidad de vida, pensar correctamente y reaccionar sabiamente, lo que nos permite conservar la calma, reflexionar antes de hablar y disfrutar la vida. Por eso, camine despacio, observe los detalles, dé gracias a quien le sirve, aprecie el gesto amable y sea agradecido con Dios y con las personas.

Tenemos que aprender a contrarrestar los pensamientos negativos porque despiertan sentimientos confusos y podrían conducirnos a tomar decisiones erróneas. Si no intervenimos los sentimientos negativos, surgirá ansiedad y preocupación, produciendo desconsuelo y desánimo. Logramos conducir nuestros sentimientos negativos cuando aprendemos a elaborar la estrategia correcta, la cual nos permite encarar los retos y desafíos que todos vivimos.

No nos dejemos dominar por el desánimo; lo contrarrestamos analizando las alternativas que tenemos, evaluando las consecuencias de las decisiones que debemos tomar, buscando consejo, alejándonos de ambientes tóxicos, enfriando las emociones, acercándonos a personas que nos aman y siguiendo el plan elaborado. No se trata de tener una actitud evasiva, más bien debemos ocuparnos como corresponde, lo que nos permite estar alerta, elaborar una estrategia, aumentar nuestra fe y mantener viva la esperanza de un día mejor. Enfrentar sabiamente lo que vivimos, nos hace actuar preventivamente y tomar sabias decisiones.

Debemos aprender a ordenar y a estabilizar nuestras emociones. Esto es lo que podemos llamar guiar nuestro ser interior. Camine y haga ejercicio, es el mejor antidepresivo y nos ayuda a canalizar adecuadamente la frustración, el enojo y la tensión.

Es necesario que evaluemos lo que estamos pensando y sintiendo, planear lo que vamos hacer y cambiar lo que debe cambiar.

En medio del proceso, debemos aprender a combatir los pensamientos negativos y sustituirlos por información alentadora, palabras de estímulo y oraciones que eleven el ánimo. Muchas veces necesitamos tomar el tiempo necesario para que el pensamiento se aclare, no adelantemos los acontecimientos, todo ocurre a su tiempo.

No trate de controlar las circunstancias que no puede cambiar y permita que las personas tomen responsabilidad de sus propias decisiones. Ponga su confianza en Dios y viva un día a la vez. Concéntrese en la solución y no en el problema. Remplace el enojo y la preocupación por la confianza y la esperanza. El tiempo no se adelanta, se vive. El futuro se sueña y lo anticipa la ilusión.

El estrés crece cuando sentimos culpa, tenemos mucho trabajo y poco tiempo para realizarlo, vivimos en un ambiente de agresión, dejamos que la preocupación supere nuestras energías o bien no descansamos lo suficiente. Lo contrarrestamos organizando nuestras tareas, definiendo prioridades, delegando lo que no podemos hacer, aprendiendo a decir «no» cuando las tareas sobrepasan nuestras capacidades o recursos, reconociendo nuestras limitaciones y enamorándonos de la vida y la familia.

Si aprendemos a canalizar el estrés, disfrutamos más lo que tenemos y vivimos, disminuimos el nivel de ira, alejamos la depresión, amamos y nos dejamos amar.

Referencia: http://www.oramos.com.ar/noticias/info/sienta-piense-luego-actue

JUVENTUD EN RIESGO EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

Reseña de: “Juventud en riesgo en América Latina y el Caribe: Entendiendo las causas, realizando su potencial”

Por Jaime Mazurek, Orador invitado a la Convención Nacional UAD de Noviembre

Todos quienes vivimos en América Latina y el Caribe (ALC) estamos muy conscientes de la triste realidad de las condiciones de alto riesgo en que viven muchos niños y adolescentes de nuestra región.

Damos gloria a Dios porque muchos ministerios se han levantado para ir en ayuda de estos chicos, con muestras tangibles del amor de Cristo y no solo palabras. En Santiago de Chile, mi esposa dirige uno de estos ministerios en el cual también colaboro constantemente. Los desafíos no dejan de aparecer. Justo cuando uno llega a creer que lo ha visto todo, se encuentra con algo que prueba lo contrario.

En esta clase de obra misionera, como en todas, dependemos en primer lugar en la dirección del Espíritu Santo para saber dónde, cómo y cuándo enfocar nuestras energías en la obra del ministerio. Nada hay que pueda tomar el lugar del llamado divino.

Pero juntamente con eso, las ciencias sociales también pueden iluminar nuestras mentes con información vital sobre las realidades en que vivimos. Creo que es importante que conozcamos bien las condiciones y los factores que producen los altos niveles de riesgo que enfrentan los niños de ALC. Por ejemplo, ¿sabía usted que más jóvenes mueren asesinados en ALC que en cualquier otra región del mundo? Las iglesias necesitan profundizar su comprensión de esta realidad.

Hace algunos años el Banco Mundial (para nada una entidad religiosa) realizó un estudio profundo sobre las realidades y los factores contribuyentes al riesgo social que enfrentan los niños y jóvenes de ALC de 12 a 24 años de edad, y los nefastos efectos que estas cosas producen en las economías nacionales y regionales. Encuentro que este documento es de gran valor y por eso aquí les comparto una pequeña síntesis de algunas cosas muy interesantes que he aprendido por su estudio.

El documento completo se ha publicado en el inglés (326 páginas) y este se puede descargar en formato PDF del Internet en el link que aparece en la nota al final de documento.[1]  También existe un resumen del informe en español (34 páginas), también disponible en formato PDF.[2]

El nombre completo del estudio es Juventud en riesgo en América Latina y el Caribe – entendiendo las causas, realizando su potencial.  La investigación fue dirigida por Wendy Cunningham y realizada por un equipo de expertos provenientes de toda la región. Los propósitos del estudio fueron dos: 1) identificar los jóvenes en riesgo en ALC y 2) proveer dirección a los líderes de los países de ALC para aumentar la efectividad y la eficacia de sus inversiones en programas de asistencia social.

Conductas de alto riesgo

El estudio se centra en cinco tipos de conducta o circunstancias de alto riesgo comunes entre las naciones de ALC.

  1. Deserción de los estudios sin haber aprendido.
  2. La falta de trabajo – más que el desempleo
  3. Inicio en la actividad sexual de manera más temprana y sin consideración de los riesgos
  4. Nuevas formas de violencia y crimen que emergen en ALC.
  5. El abuso de narcóticos

 

Niveles de riesgo

Los investigadores también ofrecen un sistema de clasificación de niveles de riesgo. Proponen que existen cuatro niveles, 0, 1, 2 y 3.[3]

 

Nivel de riesgo 0

Los niños y jóvenes que se clasifican como de nivel de riesgo 0 generalmente viven en ambientes del siguiente tipo:

  • No abandonan sus estudios secundarios, y el 75% avanza a estudios superiores
  • Inician su vida laboral y sexual como adultos jóvenes
  • Se mantienen activos
  • Mantienen conexiones saludables con su familia
  • El embarazo precoz es muy raro
  • El 90% mantiene un sentimiento positivo hacia su comunidad
  • Evitan el abuso de sustancias
  • La mayoría no vive en la pobreza

Los chicos que viven con un nivel de riesgo 0 son verdaderamente bendecidos por gozar de una situación y oportunidades privilegiadas. Sin embargo es necesario hacer obras de prevención desde su infancia para impedir que caigan en conductas de riesgo.

Menos de la mitad de la población juvenil de ALC vive con un nivel de riesgo 0. La mayoría efectivamente se sitúa en los otros niveles.

 

Nivel de riesgo 1

Los niños y jóvenes que se clasifican como de nivel de riesgo 1 generalmente se caracterizan de la siguiente manera:

  • Abandono de los estudios secundarios – 7%
  • Trasfondo familiar – Bueno
  • Vida laboral y sexual – iniciación tardía
  • Inactividad – 0%
  • Exclusión social – 10%
  • Embarazo precoz – 1% de las chicas
  • Pobreza – poca

Los chicos del nivel de riesgo 1, aunque viven con algunos factores de riesgo en su entorno, aún no han caído en las conductas de riesgo. Sin embargo, siempre existe la posibilidad que caigan en malas conductas por las influencias de sus pares.  Para estos chicos es imprescindible que tengan acceso a programas de prevención de riesgo social.

 

Nivel de riesgo 2

Los niños y jóvenes que se clasifican como de nivel de riesgo 2 viven en ambientes del siguiente tipo:

  • Abandono de los estudios secundarios – 15%
  • Iniciación temprana en la actividad laboral – 50%
  • Iniciación temprana en la actividad sexual – 50%
  • Abuso en el hogar – en algunos casos, aunque mantienen conexión con sus padres y comunidades
  • Pobreza – en la mayoría de casos, aunque no extrema
  • Inactividad – 15%
  • Embarazo precoz – 40% de las chicas

Los jóvenes que han alcanzado el nivel de riesgo no. 2 ya practican de manera regular una o más conductas de alto riesgo, pero aun no han experimentado plenamente sus consecuencias negativas.  Para estos jóvenes es necesario mantener programas de prevención, como también de rehabilitación.

 

Nivel de riesgo No. 3

Los niños y jóvenes que se clasifican como de nivel 3 de riesgo viven en ambientes del siguiente tipo:

  • Abandono de los estudios secundarios – la mayoría
  • Iniciación temprana en la actividad laboral – la mayoría
  • Iniciación temprana en la actividad sexual – la mayoría
  • Actividad sexual de alto riesgo – 70%
  • Analfabetismo – 8%
  • Abuso en el hogar – 10%
  • Pobreza – extrema
  • Inactividad – 15%
  • Embarazo precoz – 75% de las chicas

Los chicos que se encuentran en un nivel de riesgo 3, siendo jóvenes, ya se enfrentan a las consecuencias de sus conductas arriesgadas, consecuencias como – el desempleo, la violencia, las adicciones, el embarazo, el encarcelamiento,  VIH/SIDA u otras enfermedades y o la muerte.

Estos son los jóvenes que demandan una atención muy especial de ayuda, restauración y rehabilitación.

Algunos resultados del estudio

El estudio hizo una comparación de los niveles de riesgo en tres naciones latinoamericanas: Argentina, Chile y México. Los resultados fueron:

Riesgo 0 Riesgo 1 Riesgo 2 Riesgo 3
Argentina 55% 16% 6% 23%
Chile 46.5% 8.7% 28% 16.8%
México 23.5% 18% 23% 34%

 

Es interesante observar que en el caso de Chile se aprecia una separación entre los extremos, con el 46.5% en nivel de riesgo 0 y el 45.6% en nivel de riesgo 2 y 3.  En México, por otro lado, solo el 23.5% vive en nivel de riesgo 0, y el 34% está con nivel de riesgo 3.

Otra observación importante en el estudio es que cuando son varios los factores de riesgo, su efecto es mucho mayor. Un factor conduce a otro. Por ejemplo, el abandono escolar guarda relación directa con el empleo prematuro, la actividad sexual temprana, la violencia y el consumo de drogas. Una situación de hogar sin padre, o de distancia emocional y falta de comunicación con los padres, también puede conducir a comportamientos riesgosos. “Cuando los jóvenes no sienten una conexión emocional con sus padres, tal conexión emocional con otros adultos puede compensar, en parte, esta carencia.¨[4]

Otros datos producidos por la investigación son:

  • En cuanto a la deserción de los estudios – A pesar que el número promedio de años de estudio completados por jóvenes de ALC ha aumentado en los últimos cincuenta años, las naciones de otras regiones subdesarrolladas del mundo han mejorado más. El peor caso es el de Guatemala, donde casi el 72% de los chicos no termina sus estudios secundarios. Además de eso, los chicos que se mantienen en la escuela en muchas instancias no aprenden. “Aquellos que vienen de los hogares más pobres, son los que obtienen el rendimiento más bajo en la muestra mundial”.[5]
  • En cuanto a la falta de trabajo – Otro factor que contribuye a la delincuencia juvenil es la falta de trabajo. Las tazas de desempleo para jóvenes suele ser el doble que el de los adultos – alrededor del 25%. En Argentina, si un joven pierde su empleo, en promedio, le tomará nueve meses encontrar otro.
  • En cuanto al inicio temprano en la actividad sexual – El estudio demuestra que los jóvenes de ALC toman mayores riesgos de índole sexual que las generaciones previas. Las chicas de hoy tienen hijos a una edad más temprana que las anteriores. Las infecciones por contacto sexual, incluyendo el VIH van aumentando, especialmente en Centro América y el Caribe, donde la prevalencia de VIH entre jóvenes de 15 a 24 años es casi el más grande del mundo, solamente superado por la región Sub-Sahara del África.[6]
  • En cuanto a las nuevas formas de violencia y crimen – América Latina y el Caribe es la región donde más hombres jóvenes de 15 a 29 años mueren asesinados, de todo el mundo. En verdad, casi el doble del promedio mundial. El país más violento es Colombia, donde 212 de cada 100.000 jóvenes sufre esa suerte. La violencia juvenil hoy está organizada en grandes pandillas, sobre todo en El Salvador, Guatemala y Honduras.
  • En cuanto al abuso de narcóticos – Latinoamérica hoy no es solamente un productor de drogas sino también un lugar de creciente consumo. Chile lidera en el consumo de tabaco, alcohol y marijuana. La mayoría de los jóvenes consumidores afirma confiadamente que en poco tiempo dejarán tales vicios, pero la mitad de esos no lo llega a hacer.

Las recomendaciones del estudio

Los profesionales involucrados en el estudio presentan a cinco principios esenciales para formular buenas estrategias de intervención para ayudar a los jóvenes en riesgo.

  1. Ver la implementación de buenas estrategias como una inversión necesaria e importante, pues de lo contrario, los costos a la sociedad por la no intervención pueden ser muchos mayores.
  2. Incluir programas de prevención de comportamientos de riesgo desde el nacimiento y la temprana niñez. No hacer nada hasta que los chicos tengan doce o catorce años es esperar mucho, demasiado. Se debe tratar con niños pequeños, junto a sus familias y escuelas.
  3. Incluir programas para los jóvenes en situación de riesgo que necesitan una segunda oportunidad. Esto es para ayudarles a recuperarse de la situación dañina que han creado para si, y a desarrollarse como miembros productivos de la comunidad.
  4. Concentrarse en los jóvenes en mayor situación de riesgo, estos son, los más pobres y los que han abandonado sus estudios escolares.
  5. Preferir programas que tienen impacto sobre múltiples riesgos. Un programa de nivelación educacional puede también ofrecer capacitación técnica y formación social para lograr el éxito.

Conclusión

Algo que me llamó mucho la atención al leer este informe del Banco Mundial sobre los problemas regionales de la juventud en riesgo, es cuánto de esto ya conocemos en nuestras iglesias, y cuán acertados son los ministerios que ya tenemos para niños, jóvenes y adultos.  Sin embargo, el estudio cuidadoso de este documento puede ser de mucha ayuda para quienes participamos en estos ministerios. Recomiendo el documento de manera absoluta.

NOTAS:

[1] http://siteresources.worldbank.org/INTLACREGTOPLABSOCPRO/Resources/YouthatriskinLAC.pdf

[2] http://documents.worldbank.org/curated/en/306271468054545497/Juventud-en-riesgo-en-America-Latina-y-el-Caribe-entendiendo-las-causas-realizando-su-potencial

[3] Cunningham, et al, Youth at Risk in LAC, p 66.

[4] Cunningham, et al, Juventud en Riesgo en ALC, p 17.

[5] Ibid, p 14.

[6] Ibid, p 13.

5 FORMAS DE MANTENER TU INNOVACIÓN

Por Larry Stockstill, orador invitado a la Convención Nacional UAD de Noviembre

 

Toma mucho mas esfuerzo cortar con un hacha que esta desafilada. Si frenas para poder restaurar tu filo, vos podrás volar a través de tu trabajo sin esfuerzo.

¿Pero, como puedo mantenerme afilado día a día? Hay una historia de dos hombres participando en una competencia de leñadores. Uno de ellos nunca descanso y el otro paraba cada tanto y se sentaba debajo de la sombra de un árbol. Al finalizar la competencia, el segundo hombre había cortado mas leña que el primero. Es en ese instante que el revelaba el secreto de su triunfo: “Cuando yo paraba, era para afilar mi hacha”.

Aquí están mis 5 secretos para mantenerse afilado:

  • UNA VIDA DEVOCIONAL CONSTANTE:
    • Es fácil ser golpeado por no pasar tiempo con el cielo. Tu trabajo “importante” en la tierra pospone muchas veces tus encuentros con Dios. Esto no debería ser así.
    • La vida siempre puede tirarte una bola difícil, por eso debes procurar pasar tiempo diaria con Dios. En las dificultades, situaciones delicadas, yo oró mas y es lo primero que hago. Yo tengo mi “afilar el hacha” cuando lo necesito.
  • UN CRECIMIENTO PERSONAL CONSTANTE:
    • Si dejas de leer, escuchar y aprender, tu hacha se desafila. Hay un mundo online desarrollado al alcance de tus dedos. Esta lleno de personas que han luchado guerras similares a las tuyas.
    • No dejes que pase un día sin una nueva idea, un concepto o una inspiración que vaya a tu mente y corazón. Es como un tesoro en una bóveda, esas ideas vendrán a ti en un momento critico en donde necesitaras resolver un dilema.
  • UNA ACTIVIDAD FÍSICA CONSTANTE:
    • Estuve recientemente en una conferencia con un joven líder que pastorea una gran iglesia y que es un senador nacional de su país. Me di cuenta que él se levantaba a las 5:30 AM cada mañana e iba al gimnasio a ejercitar, transpirar y entrenar su corazón y cuerpo. Inmediatamente entendí por qué él tenía tanta pasión, enfoque e influencia.
    • Actividad física, dieta y descanso mantienen tu hacha afilada. Si vas a través de “altos y bajos” durante el dia con altas dosis de azúcar, grasas y cafeína, vas a necesitar constantemente siestas y “descansos”. Ponte en forma, come saludablemente y duerme 8 horas literalmente y sal al ATAQUE de cada dia.
  • ACTITUD POSITIVA CONSTANTE:
    • Estuve recientemente en una de las iglesias mas grandes del mundo. El líder dio el secreto de su consistente crecimiento: “pensamientos positivos, palabras positivas, acciones positivas”.
    • Pensamientos, palabras y acciones negativas roban tu energía. No te rodees con personas que son holgazanas, negativas y pesimistas. Grandes lideres se saturan con el poder de Dios, con la palabra de Dios y con la dirección de Dios para sus vidas.
  • RELACIONES CONSTANTES:
    • “Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo.” PROVERBIOS 27:17 (RVR 1960) Las relaciones y los compañerismos son una de las mejores formas de mantener el hacha afilada.
    • Un verdadero amigo “te aguza”. Te confrontan en la debilidad y te alientan en la tormenta. Rodéate de personas comprometidas y consistentes.

Estas 5 cosas mantienen las “chispas volando” cuando estás cortando el bosque de tus desafíos.

 

 

 

 

 

Referencia: https://www.larrystockstill.com/blog/5simplewaystomaintainyourcuttingedge

¿CÓMO SE PROTEGE LA FIDELIDAD?

Por Sixto Porras.

Alguna vez escuché a un grupo de hombres hablar de sus últimas aventuras; de la forma en la que habían tenido que engañar para justificar su ausencia, o del coqueteo que había terminado en un romance. -Hoy nos veremos nuevamente- argumentó Carlos, refiriéndose a la segunda cita que tendría con la persona que había conocido la semana pasada. Esto implicaba mentir una vez más para ocultarse y volver a sentir el temor de ser descubierto, simplemente para vivir 30 minutos de placer. Placer, que una vez satisfecho, perdería su encanto. Él pensó que engañaba a su esposa, sin darse cuenta que el engañado era él mismo; no era ella la que debía de ocultarse, distorsionar la verdad o arriesgar la estabilidad de su familia.

Tiempo después lo encontré casualmente, su mirada era distante y su sonrisa se había apagado. “Me ocurrió” –dijo. Sorprendido le contesté- “¿perdón?” –“me ocurrió lo mismo, ella (su amante) se fue con alguien más joven que yo. Bueno yo tenía techo de cristal”. Él se refería a que, aquella aventura que tenía fragancia de pasión, lo había llevado a a vivir la decepción y el dolor del engaño. No solo había perdido lo que le había costado años construir… su familia, sino que quedó atrapado en la mentira de la infidelidad.

Todos dejamos a nuestro paso una fragancia que nos identifica, solo es necesario que convivan con nosotros para que la descubran al poco tiempo. La mejor de las fragancias que podemos dejar a nuestro paso es la de ser conocidos como personas leales, fieles, consistentes y de palabra.

Como caminantes debemos ser coherentes con la partitura que lleva nuestro nombre, porque se quiera o no, después de nosotros, será seguida por quienes nos aman y, sobre todo, por las futuras generaciones.

El mejor de los negocios que podemos hacer en la vida, es ser fieles, porque nos convertimos en personas confiables y vivimos en paz con nosotros mismos y con los demás. Por eso, es necesario recordar que el amor es más que un sentimiento, es más que una emoción pasajera, es un acto de la voluntad que se sostiene en el tiempo con valor, determinación, perseverancia, detalles y una buena dosis de comunicación. Es un acto de la voluntad que produce los mejores sentimientos, y que proporciona estabilidad y seguridad a la vida familiar.

Para ser fieles, no podemos confiar en nuestras emociones. El deseo por la aventura va a seducir; no podemos olvidar que la atracción sexual tiene la particularidad de distorsionar la realidad y ocultar las consecuencias negativas. Somos expuestos a una reacción bioquímica que ciega la razón y no nos deja ver los efectos que traerá el placer instantáneo.

Por eso, para alimentar la fidelidad debemos ser conscientes cada día de lo que estaría en juego si nos dejamos llevar por nuestros impulsos: lo primero que perderíamos sería la capacidad de amar, la seguridad del hogar, la paz interior, la confianza en las personas y la claridad en nuestra mente. La infidelidad nos lleva al camino de la mentira, a la culpa que daña, a comprometer las finanzas y a arriesgarlo todo. ¡No vale la pena ser infiel!

Así como hay que pagar un alto precio por lo que tiene un gran valor, igualmente, la paz interior, la felicidad de la familia y los votos matrimoniales son merecedores de nuestro esfuerzo y entrega. Nos casamos para ser fieles el uno al otro, para acompañarnos en las buenas y en las malas, en la salud o en la enfermedad, en la riqueza o en la pobreza y hasta que la muerte nos separe.

Cuando soy fiel a la persona que amo, soy fiel a mí mismo, porque ¿quién es el que se tiene que ocultar?, ¿quién es el que tiene que mentir?, ¿quién es el que tiene sentimientos de culpa?, ¿quién es el que tiene temor? ¿No es acaso la persona infiel? Lógicamente toda la familia sufre y las víctimas más sensibles son los niños, pero quien pierde la paz, la capacidad de confiar y el respeto de los suyos es la persona infiel.

La fidelidad se protege asumiendo la responsabilidad de mis actos: Cuando soy infiel, soy el único responsable de la decisión que tomé. No podemos creer que alguien nos indujo, debemos asumir la responsabilidad de nuestros actos.

  • La fidelidad se protege manteniendo una buena comunicación con el cónyuge, siendo amigo de la persona que amo, cuidando los detalles, admirando y respetando.
  • La fidelidad se protege resolviendo los problemas pendientes. No podemos esperar a que el tiempo sane heridas del camino, debemos pedir perdón y saber resolver nuestras diferencias.
  • La fidelidad se protege al pasar tiempo a solas con la persona amada. El matrimonio se protege con pequeños detalles; el amor no crece solo, el amor se cultiva.
  • La fidelidad se protege disfrutando la intimidad sexual, por eso, deléitese con la persona que ama; su amiga, la compañera de mil batallas, su esposa.

Un matrimonio que es fiel permite que sus hijos crezcan en un ambiente de seguridad emocional, donde se saben amados, valorados y apreciados, elementos necesarios para un buen desarrollo de los niños. Los hijos que han visto a sus padres respetarse y ser fieles el uno al otro, ven a la familia como el lugar al que siempre pueden regresar, les es más fácil respetar a sus hermanos, reconocer la autoridad y relacionarse con seguridad a la hora de construir su propio matrimonio.

 

Referencia: https://www.enfoquealafamilia.com/single-post/2017/09/15/El-Valor-de-la-Fidelidad-Parte-I

 

6 habilidades que debemos desarrollar en nuestros hijos

Por Sixto Porras, Orador principal del Retiro de Pastores de la UAD

Nuestra misión como padres es pedir a Dios que nos guíe para conducir a nuestros
hijos al destino señalado y al éxito que nuestros hijos merecen vivir. Uno de los
privilegios más grandes que tenemos es dejar a nuestros hijos en el lugar correcto
cuando hayan crecido, con las herramientas necesarias para cumplir su propósito y
con un corazón dispuesto a vivir con pasión.

La comparto 6 habilidades que como padres debemos desarrollar en nuestros
hijos:
1) Ayudarles a descubrir quiénes son: Debemos enseñarles a aceptarse a sí
mismos y ayudarles a invertir tiempo en descubrir tanto su inteligencia dominante,
sus habilidades y talentos, como sus áreas por mejorar. Lo logramos
acompañándoles mientras crecen, afirmando su amor propio y su personalidad.

2) Enséñele a expresarse con propiedad: Debemos enseñar a nuestros hijos las
formas apropiadas para manifestar amor y respeto; saludos, besos y abrazos; la
forma adecuada de expresar diferencias de opiniones o disconformidad; la forma
correcta de relacionarse con la autoridad y qué comportamientos y actitudes son
los más adecuados según el contexto en que se encuentren. También deben de
tener claro las actitudes de irrespeto que deben ir superando, por ejemplo: gritar,
insultar, expresiones de menosprecio y sobrenombres que denigran.

3) Enséñele buenos hábitos: Si deseamos ver a nuestros hijos alcanzar el éxito, es
indispensable que desarrollen buenos hábitos para que logren ser sistemáticos,
persistentes, ordenados y enfocados. Enseñe a sus hijos a ser responsables de su
aseo personal, en la administración de su dinero y en las tareas escolares. Es
necesario que nuestros hijos nos escuchen hablar sobre la administración del
dinero, la disciplina del ahorro, y la forma correcta de realizar inversiones. Ellos
necesitan observar el proceso detrás de las grandes victorias.

4) Permítales colaborar en el hogar: La familia es un equipo y todos laboran para
mantener el orden. El aseo y la armonía en la casa fluye cuando todos tienen claro
lo que se espera de ellos, saben cuándo deben realizarlo y cómo realizarlo. La
convivencia es pacífica cuando todos trabajamos como un gran equipo.

5) Enséñeles a actuar ante situaciones de peligro: Enseñarles a advertir el
peligro y a actuar preventivamente. A los niños pequeños hay que enseñarles a
cuidar sus partes íntimas, a atravesar una carretera, a correr ante un riesgo
inminente y a seguir instrucciones ante cualquier dificultad. En el caso de los

jóvenes, ayudarles a enfrentar la presión de grupo en donde su integridad se vea
comprometida. Nuestros hijos se sienten seguros cuando han sido respetados en
casa, y hacen valer su dignidad como personas cuando otro adulto les intimida.
Para esto, es indispensable que ellos sepan que confiamos plenamente en ellos.

6) Enséñele a tomar decisiones: No podemos encerrar a nuestros hijos en una
burbuja y defenderlos siempre, llega el momento donde ellos deben decidir por
ellos mismos. Por eso, nuestra misión principal es prepararlos para enfrentar la
vida por ellos mismos, con las herramientas necesarias para que lo hagan de la
mejor forma y con una sana conciencia. Por eso, enseñe a desarrollar una
conciencia crítica, un espíritu educable y un gran amor propio.

Referencia: https://www.enfoquealafamilia.com/single-post/2017/08/09/6-
habilidades-que- debemos-desarrollar- en-nuestros- hijos

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