“SIETE PASOS PARA LA UNCIÓN”

Por: Carlos Annacondia

Hay siete requisitos que cumplir para tener éxito en el ministerio cristiano. Estos son los elementos básicos para alcanzar un ministerio ungido y con éxito. Sin ellos, nuestro servicio será intrascendente y sin frutos.

  • 1.CONSAGRACIÓN.
  • Con esto me refiero a la entrega total de una persona a Dios. Ninguno de nosotros puede desarrollar un ministerio eficaz si no rendimos toda nuestra vida a Él. ¿Qué busca Dios de un siervo? Él sólo quiere una vida íntegramente rendida. Dios no busca un teólogo, ni un sabio, ni un dogmático, sino una persona del todo consagrada a Él. Dios no sólo busca capacidad o sabiduría, sino consagración y entrega. Lograr esto no es fácil, requiere luchas y demanda de nosotros una total entrega de muchas cosas que nos cuestan ceder.
  • 2.VISIÓN
  • ¿Cuál es la visión ministerial que Dios le ha dado? Dentro de la Iglesia de Cristo hay cinco ministerios importantes: apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro. Usted necesita saber cuál es el llamado que Dios le ha dado para luego poner sus ojos en ese objetivo. Debe terer una visión clara y exacta del ministerio a desarrollar. ¿Sabe cuál es el gran problema de la Iglesia de hoy? El triunfalismo. ¡Cuidado! Esta es una enfermedad que corroe los ministerios. Resulta que si un pastor tiene tres mil almas en su iglesia, una cantidad menor de personas le resultaría un fracaso. Entonces para alcanzar ese número de asistentes no importará lo que se deba hacer… En realidad no todos los llamados de Dios son iguales. Por lo tanto, si usted se equivoca en la visión, fracasa en el ministerio. Usted debe saber que hay pastores para mil, para diez mil, y hay pastores para cincuenta o cien almas. ¿Qué importa la cantidad? Lo importante es cumplir con el propósito y el plan de Dios para nuestras vidas.
  • 3.CONOCIMIENTO
  • Tener conocimiento es fundamental, pero debemos usarlo para servir al Señor y no para demostrarle al mundo nuestro nivel intelectual. La capacitación es esencial para responder adecuadamente a los que preguntan sobre un determinado tema. Los que ministramos somos hombres y mujeres que debemos saber responder, puesto que conocemos bien la Biblia, la Palabra de Dios. Si no la conocemos, vamos a estar en desventaja frente al diablo porque él sí la conoce. Dios también nos capacita para que ministremos el amor y la gracia de Dios a través de nuestras vidas. Si nos llenamos sólo de conocimiento y no tenemos amor por las almas perdidas, no alcanzaremos el objetivo. Por lo tanto, todo tiene que ir ordenado, balanceado, en el ministerio eficaz. Trazando, como todo obrero aprobado, la palara de verdad y no modificando las Escrituras.
  • 4.FE
  • La fe sin obra es muerta. Podemos tener fe, pero si no la ponemos en práctica, de nada nos sirve. Si cumplimos todos los pasos hasta aquí citados pero no tenemos fe, la unción no resultará. Son necesarios cada uno de estos ingredientes para alcanzar la unción. El Señor nos dice claramente “Y estas señales seguirán a los que creen”. Y menciona diferentes manifestaciones de poder, como por ejemplo sanar enfermos, echar fuera demonios, etc. ¿Usted cree que esas señales le seguirán? ¿Para quiénes son estas señales? Sin duda son para todos nosotros sin excepciones. Cuando usted se para detrás de un púlpito, pone en obra la Palabra por la fe a fin de confirmarla. Todo lo demás corre por cuenta de Dios.
  • 5.ACCIÓN
  • Para entender este paso deseo que tomemos el ejemplo de Nehemías. Él recibió Palabra de Dios diciendo que debía haver algo. Y no se quedó sentado, esperando que Dios lo hiciera, sino que se puso en acción y dijo “Ayúdame cuando le presente al rey mi petición. Haz que su corazón sea propicio a mí”. Muchos se pasan la vida solamente orando. Debemos orar claro, pero una vez que Dios nos da la seguridad, es momento de pararnos como Nehemías y decir “¡Vamos” Reedifiquemos los muros de Jersulaén y quitemos de nosotros este oprobio” Dios quiere hombres y mujeres de acción. Seamos sensatos y sabios. En la vida, si no entramos en acción, no movemos. Si no nos esforzamos, fracasamos.
  • 6.ORACIÓN Y AYUNO
  • Somos sacerdotes de Cristo. Cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de tener el fuego encendido, mantener el fuego del altar en nuestra vid devocional a través de la oración constante. Así el fuego del Espíritu Santo no se apagará jamás. Es importante que sintamos amor por las almas perdidas, que doblemos nuestras rodillas para gemir, para clamar por el mundo que se pierde. Podemos mantener el fuego del altar encendido con oración y con ayuno. Buscando a Dios con todo nuestro corazón e intercediendo. Así nos preparamos para enfrentar los obstáculos pues, como el Señor nos dice, no tenemos lucha contra carne ni sangre, sino contra principados, contra potestades y contra huestes espirituales de maldad. La oración y el ayuno es algo que debemos cuidar celosamente. Además, como líder de un ministerio, es importante que organice un grupo que esté orando constantemente a su alrededor e intercediendo por su vida.
  • 7.AMOR
  • A todo lo enunciado hasta aquí debemos abrazarlo con amor. Si no hay amor por las almas perdidas y por las ovejas propias, el ministerio es ineficaz y no va a tener en nuestra vida ningún resultado. Dios me dijo al respecto “El amor por los perdidos produce avivamiento. Cuando se termina el amor, se termina el avivamiento. Aquel que tiene pasión por las almas vive en un permanente avivamiento”

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