{"id":3120,"date":"2018-12-05T11:57:40","date_gmt":"2018-12-05T11:57:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/?p=3120"},"modified":"2018-12-05T11:58:30","modified_gmt":"2018-12-05T11:58:30","slug":"los-avivamientos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/?p=3120","title":{"rendered":"LOS AVIVAMIENTOS"},"content":{"rendered":"<p>Por Edgardo Mu\u00f1oz<\/p>\n<p>Una pregunta interrumpi\u00f3 la quietud de esa fr\u00eda y h\u00fameda ma\u00f1ana de clases en el instituto b\u00edblico residente. El profesor, que casi se resignaba al torturante silencio de sus alumnos, cansados y somnolientos cobr\u00f3 aliento. \u00a1Por fin hab\u00eda muestras de vida en aquel grupo caracterizado por el entusiasmo! Aquella mano levantada promet\u00eda el inicio de un juego digno de las expectativas y excelencia del docente. Era hora que el fervor del maestro se contagiara. La pregunta, sin embargo, revelaba que la llama ten\u00eda m\u00e1s de p\u00e1bilo humeante que de fuego: \u201c\u00bfQu\u00e9 respaldo b\u00edblico tiene la palabra \u2018avivamiento\u2019?\u201d<\/p>\n<p>Claro est\u00e1 que ning\u00fan seminarista ingresa con una teolog\u00eda del avivamiento desarrollada. Solamente sabe que el t\u00e9rmino se repite una y otra vez en las iglesias, en las campa\u00f1as evangel\u00edsticas y, en especial, en los predicadores promotores del mover de Dios. Pero la pregunta sonaba m\u00e1s a desaf\u00edo que a ignorancia. De no tratarse de un profesor experimentado en el tema, la materia no hubiese sobrevivido al incidente.<\/p>\n<p>La definici\u00f3n castellana de \u201cavivamiento\u201d es: \u201cIncremento de la intensidad, la fuerza o la vivacidad de algo\u201d. Etimol\u00f3gicamente lo compone el verbo \u201cavivar\u201d que inspira la idea de animar, dar viveza y hacer que se encienda el fuego. Es dar vida. En relaci\u00f3n con la iglesia, apela a la necesidad de que no se apague la llama o fervor. Tambi\u00e9n se puede referir a darle vida y revertir todo proceso de extinci\u00f3n.<\/p>\n<p>La historia de la iglesia cita diferentes eventos que sacudieron al mundo, despu\u00e9s de los cuales el pueblo de Dios no fue el mismo. Algunas veces como respuesta a un intelectualismo devastador. Otras, luego de un letargo o apat\u00eda. A todos estos fen\u00f3menos se les llam\u00f3 avivamiento, porque alg\u00fan nombre hab\u00eda que ponerle y\u2026 \u00bfQu\u00e9 mejor que un sustantivo metaf\u00f3rico que se relacionara con el fuego?<\/p>\n<p>Pero la Biblia cita la expresi\u00f3n de manera literal o evidencial reiteradas veces. La segunda carta de Pablo a Timoteo, cap\u00edtulo 2 vers\u00edculo 6 aconseja al joven pastor que \u201cavive\u201d el fuego del don de Dios puesto en \u00e9l por la imposici\u00f3n de manos del ap\u00f3stol. En este caso, el vocablo griego anazoopyrein se traduce como \u201cdar vida al fuego\u201d y charisma, que se traduce como don, est\u00e1 relacionado con la comisi\u00f3n al ministerio que Pablo oficializ\u00f3 en Timoteo mediante la imposici\u00f3n de sus manos. En otras palabras, el ap\u00f3stol recomendaba a su disc\u00edpulo que ejerciera con fervor el ministerio encomendado por la pura gracia de Dios.<\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento, Habacuc llega al final de su profec\u00eda pidiendo que Dios avive su obra en medio de los tiempos. Al principio reprochaba al Se\u00f1or su permisividad ante la injusticia. Cuando Dios le dice que hab\u00eda un tiempo para el castigo, y tambi\u00e9n un instrumento, que ser\u00edan los malvados caldeos, Habacuc vuelve a quejarse. Entonces el Alt\u00edsimo revela con mayor amplitud su plan, aludiendo a sus obras pasadas. En consecuencia el profeta, al comprender que los planes del Se\u00f1or son siempre sabios, clama para que el Rey del universo resurja (avive) las obras pasadas, y as\u00ed se d\u00e9 a conocer su perfecta justicia.<\/p>\n<p>La palabra hebrea hayah, traducida como \u201caviva\u201d, se emplea innumerable cantidad de veces en el Antiguo Testamento en el sentido de revivir, dar vida, sanar,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 resucitar, recuperar y restaurar.<\/p>\n<p>Definitivamente v\u00e1lido es el uso de la palabra avivamiento para la iglesia y para el ministerio. Podemos definir, entonces, al avivamiento como el estado del pueblo de Dios en el que se revitaliza y adquiere mayor fervor. Los creyentes se encienden y predican con denuedo el\u00a0 evangelio, salen de su timidez, superan sus temores y se sobreponen a la inercia del ego\u00edsmo.<\/p>\n<p>Algo semejante a lo descripto podemos observar en Hechos 4, cuando luego de la primera persecuci\u00f3n y aprehensi\u00f3n de Pedro y Juan la llama del Pentecost\u00e9s parec\u00eda apagarse. Pero el oportuno clamor de los creyentes abri\u00f3 las puertas a la intervenci\u00f3n de Dios con su poder. Un avivamiento irrumpi\u00f3 en la incipiente iglesia, y el pueblo de Dios cobr\u00f3 \u00e1nimo. Pero sin lugar a dudas, el principal protagonista de este avivamiento, y de los dem\u00e1s, ES EL ESP\u00cdRITU SANTO. \u00a1No existe avivamiento sin la intervenci\u00f3n de la tercera persona de la Trinidad!<\/p>\n<p>Por lo general advertimos que el revivir de la iglesia suele acompa\u00f1arse de una serie de caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p>La primera de ellas es el gozo, el entusiasmo y la vehemencia en la pr\u00e1ctica de la fe. Los creyentes se identifican mutuamente con fuertes lazos y abundante amor. Como consecuencia de tal estado, se observa un mayor compromiso con la gran comisi\u00f3n. \u00a1Ser\u00eda un absurdo arder en el Esp\u00edritu y no ser testigos de Cristo!<\/p>\n<p>Cada vez que la gran comisi\u00f3n adquiere relevancia llegan los milagros y se\u00f1ales. Por algo Jes\u00fas, luego de enviar a sus disc\u00edpulos a todo el mundo, les habl\u00f3 de las se\u00f1ales que seguir\u00edan a los que creen.<\/p>\n<p>Frente a la actitud m\u00e1s agresiva de los creyentes, ocurre lo que debe ocurrir: las conversiones dram\u00e1ticas aumentan. A su vez, esos nuevos convertidos ramifican el mensaje entre los suyos, y se multiplica. Esto da lugar a la segunda caracter\u00edstica que consiste en un fuerte impacto en la comunidad.<\/p>\n<p>No existe un avivamiento silencioso. Tampoco un avivamiento de puertas para adentro. El avivamiento se propaga, se extiende, quema a su alrededor, deja influencia. Lo ocurrido en Pentecost\u00e9s hizo que los transe\u00fantes se preguntasen qu\u00e9 quer\u00eda decir todo aquello. Los primeros creyentes ten\u00edan todas las cosas en com\u00fan pero no viv\u00edan en un gueto. Cada uno regresaba a sus casas y all\u00ed desperdigaban las virtudes recibidas. La sociedad no puede permanecer indiferente cuando un sector hace ruido. Los milagros, las sanidades, las vidas transformadas, los cambios en los h\u00e1bitos y en la moral\u00a0 y tantos otros efectos de la irrupci\u00f3n espiritual hallan sus reacciones. A veces, las conversiones masivas amenazan ciertos negocios, como ocurri\u00f3 con las tabernas durante el avivamiento de Gales. El perjuicio de algunos intereses conlleva a oposiciones de diversas \u00edndoles que no hacen otra cosa que divulgar m\u00e1s el mensaje y sumar exponencialmente la cantidad de creyentes.<\/p>\n<p>Pero la tercera caracter\u00edstica que identifica un revivir espiritual, tal vez sea la que da origen a lo dem\u00e1s: La intensa convicci\u00f3n de pecado. En la Corea de los a\u00f1os 50\u00b4s un di\u00e1cono se puso en pie ante la congragaci\u00f3n y, compelido por el Esp\u00edritu Santo, confes\u00f3 p\u00fablicamente sus faltas. Uno a uno le siguieron hasta que la iglesia entera se hall\u00f3 inmersa en la penitencia y b\u00fasqueda del Se\u00f1or. El fuego no tard\u00f3 en propagarse.<\/p>\n<p>El Esp\u00edritu Santo da convicci\u00f3n de pecado. Los creyentes de muchos a\u00f1os, suelen estancarse y sumirse en una rutina de mera subsistencia espiritual. Pierden su contacto cotidiano con la fuente de santidad que es Cristo, y desv\u00edan su camino sutilmente. Un encuentro con Dios les confronta con su estado y les hace ver con gravedad lo que consideraban una insignificancia. La tibieza en la que andaban los volv\u00eda insensibles, pero ahora perciben su abominaci\u00f3n y se abrazan a la gracia, porque, donde abund\u00f3 el pecado sobreabund\u00f3 la gracia. Al que mucho se le perdona, mucho ama, y en agradecimiento y amor a Cristo se lanzan a servirle y a proclamarlo como nunca antes. A veces, la sensaci\u00f3n del pecado agobiante contrasta tanto con el alivio del perd\u00f3n que el cristiano renovado manifiesta todo tipo de estallidos emotivos que no hacen otra cosa que aumentar la curiosidad y el deseo de otros por recibir lo mismo.<\/p>\n<p>Los avivamientos tambi\u00e9n incluyen agentes que cumplen determinadas funciones.<\/p>\n<p>Hallamos a los promotores de avivamientos. Son verdaderos profetas de Dios que llaman al pueblo a dejar la complacencia y sumergirse en la b\u00fasqueda del Se\u00f1or. A veces parecen excesivos y absolutistas, pero si deseamos calentar un recipiente de agua a determinada temperatura, la fuente de calor debe ofrecer una temperatura mayor a la que se pretende. Lo mismo ocurre si tenemos que empujar un carro de una tonelada. Necesitamos una fuerza mayor a una tonelada para moverlo. Dif\u00edcilmente los prudentes y cuidadosos muevan a la iglesia de su inercia.<\/p>\n<p>Los opositores del avivamiento pueden no ser enemigos, sino agentes reguladores que con sus argumentos ayudan a pensar. Tambi\u00e9n polarizan al pueblo, ayudando a que, los buscadores de Dios se enfervoricen m\u00e1s a\u00fan, y tambi\u00e9n alentando a que los verdaderos enemigos se definan y tomen distancia. Los opositores sinceros suelen adherirse a la causa m\u00e1s tarde, mientras que los defensores de sus intereses ego\u00edstas quedan olvidados en el camino.<\/p>\n<p>Los administradores del avivamiento sacan un buen provecho a favor del Reino, poniendo orden y direcci\u00f3n a lo que pasa. Nadie puede ser un buen administrador del avivamiento al menos que se meta adentro. Desde all\u00ed bendice y ayuda a hallar un sentido teol\u00f3gico a cuanta se\u00f1al aparezca. Los pastores debemos ser buenos administradores de las visitaciones de Dios para que nada caiga en saco roto.<\/p>\n<p>Nunca faltan los mercaderes del avivamiento. Desde los tiempos de la Didache se empleaba la figura de mercaderes del evangelio. Aquellas personas que se valen de lo que ocurre para obtener alg\u00fan beneficio. Algunos de ellos emergen como maestros y ense\u00f1an dogmas enredados, otros escriben libros con puras vanidades que distraen del verdadero objetivo de un avivamiento. Pero cualquiera de ellos intentar\u00e1 sacar alg\u00fan provecho personal, sea econ\u00f3mico o de notoriedad.<\/p>\n<p>Aquellos idealistas viscerales, cuando se hallan frente a un mover extraordinario, quisieran que se instale definitivamente y que a\u00fan vaya in crescendo. Los que nunca vivieron aquellos tiempos de gloria incorporan a su creencia de que un avivamiento jam\u00e1s deber\u00eda irse, y que si lo hace, es porque la iglesia fue negligente.<\/p>\n<p>Pero los avivamientos se comportan como las olas de la playa. Vienen por tandas y se retiran\u2026 la superficie de la costa nunca es igual cuando el agua retrocede. Se llevan cosas y dejan otras cosas, algunas de ellas van y vienen, pero las rocas permanecen inamovibles.<\/p>\n<p>Casi todo motor funciona por impulsos discont\u00ednuos, sea el\u00e9ctrico o a combusti\u00f3n. El sonido es posible gracias a las ondas que forma en el aire. De la misma manera una pared s\u00f3lo se horada con golpes o erosi\u00f3n con una superficie irregular. De la misma forma, un avivamiento irrumpe, desequilibra, purifica, enriquece y se retira. Llega el momento de preguntarnos qu\u00e9 hacer con lo ocurrido y c\u00f3mo aprovecharlo.<\/p>\n<p>Los avivamientos vienen y se van. Pero si fueron leg\u00edtimos nos dejar\u00e1n la siguiente riqueza:<\/p>\n<p>Habr\u00e1 m\u00e1s convertidos, iglesias m\u00e1s llenas, pero tambi\u00e9n m\u00e1s iglesias. Seguramente habr\u00e1 m\u00e1s llamados al ministerio, y de entre ellos m\u00e1s misioneros que saldr\u00e1n al campo. Hallaremos institutos b\u00edblicos con m\u00e1s asistentes.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n veremos a m\u00e1s cristianos practicar el evangelismo personal. Otros, ya no ser\u00e1n los mismos de antes. Aumentar\u00e1 el grupo de santos \u00edntegros que no se contaminan con este mundo.<\/p>\n<p>Finalmente aparecer\u00e1n m\u00e1s testigos de la gloria de Dios, que con sus relatos arrojar\u00e1n sed en sus oyentes. Esta sed se transformar\u00e1 en la mejor predisposici\u00f3n y clamor a Dios para que llegue otro avivamiento en la nueva generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Necesitamos un avivamiento en cada generaci\u00f3n, en cada continente, en cada cultura y comunidad. Como Habacuc clamamos: \u201caviva tu obra, oh Se\u00f1or, en medio de los tiempos\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"576\">Referencia: <a href=\"http:\/\/conozca.org\/?p=3679\">http:\/\/conozca.org\/?p=3679<\/a><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Edgardo Mu\u00f1oz Una pregunta interrumpi\u00f3 la quietud de esa fr\u00eda y h\u00fameda ma\u00f1ana de clases en el instituto b\u00edblico residente. El profesor, que casi se resignaba al torturante silencio de sus alumnos, cansados y somnolientos cobr\u00f3 aliento. \u00a1Por fin hab\u00eda muestras de vida en aquel grupo caracterizado por el entusiasmo! 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