{"id":3063,"date":"2018-10-16T15:17:56","date_gmt":"2018-10-16T15:17:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/?p=3063"},"modified":"2018-10-16T15:17:56","modified_gmt":"2018-10-16T15:17:56","slug":"allen-gardiner-un-ministerio-en-la-voluntad-divina","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/?p=3063","title":{"rendered":"Allen Gardiner: un ministerio en la voluntad divina"},"content":{"rendered":"<p>Por Nicol\u00e1s Marc\u00f3n<\/p>\n<p>Este itinerario podr\u00eda corresponder a una actualizada agenda ministerial de un evangelista, misionero o conferencista internacional con la finalidad de cumplir con las iglesias que lo han invitado; arriba de un aeropuerto a otro y que, por razones de tiempo, no puede quedarse demasiado en los distintos lugares: Inglaterra, Durban (Sud\u00e1frica), ciudad de El Cabo, R\u00edo de Janeiro, Montevideo, Buenos Aires, Mendoza, Santiago de Chile, Regi\u00f3n del r\u00edo B\u00edo B\u00edo, Los \u00c1ngeles, Chile, Concepci\u00f3n, Ranco,\u00a0 Osorno, Valpara\u00edso, Sydney, Nueva Guinea, Valpara\u00edso, Chilo\u00e9, Ancud, Valpara\u00edso, Malvinas, Isla de los Estados, Montevideo, C\u00f3rdoba,\u00a0 Santiago del Estero, Tucum\u00e1n, R\u00edo Pilcomayo,\u00a0 Cobija, Panam\u00e1,\u00a0 Escocia, Isla Picton; Per\u00fa, Inglaterra. Todos estos lugares visitados una y otra vez para finalizar el viaje en Tierra del Fuego.<\/p>\n<p>Este fue el recorrido aproximado que realizara Allen Francis Gardener quien naci\u00f3 en Inglaterra el 28 de Junio de 1794 bajo la formaci\u00f3n de su familia anglicana. En sus primeros a\u00f1os de juventud, despu\u00e9s de pasar dos a\u00f1os por el Colegio Naval, comenz\u00f3 con la navegaci\u00f3n para ascender en su carrera militar y ser reconocido como comandante de la armada real brit\u00e1nica.<\/p>\n<p><strong><u>Allen Gardiner<\/u><\/strong><\/p>\n<p>Gardiner habr\u00eda tenido una fuerte experiencia espiritual a bordo del Dauntless, nav\u00edo en que \u00e9l sirvi\u00f3 hasta 1822, al conocer diversos pueblos abor\u00edgenes en las nuevas tierras, de religiones y creencias muy diferentes a la fe cristiana que \u00e9l guardaba. Dicha situaci\u00f3n lo impuls\u00f3 a requerir \u00f3rdenes sagradas al Obispo anglicano de Gloucester para predicar el evangelio. Desde entonces comenz\u00f3 con la elaboraci\u00f3n de diversos escritos diarios y meditaciones devocionales los d\u00edas domingo.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1834 su esposa, Susana Reade, con quien hab\u00edan tenido cinco hijos, a ra\u00edz de una grave enfermedad y tras el esfuerzo de cambiar de residencia con la esperanza de que su salud mejorara falleci\u00f3; este acontecimiento lo convenci\u00f3 definitivamente de su tarea como pionero de la obra misionera. En aquel mismo a\u00f1o, a los cuarenta a\u00f1os de edad, renunci\u00f3 a su funci\u00f3n de comandante de la Marina inglesa para llevar las nuevas de salvaci\u00f3n a los pueblos abor\u00edgenes que hab\u00eda conocido en sus viajes.<\/p>\n<p>Sus primeros intentos misioneros lo llevaron al \u00c1frica. Para entonces hab\u00eda contra\u00eddo matrimonio con Elizabeth Marsh, pero la intrincada situaci\u00f3n pol\u00edtica tribal desencaden\u00f3 la guerra entre zul\u00faes y boers. Por lo tanto, Gardiner debi\u00f3 cambiar el curso de su destino hacia Am\u00e9rica del Sur, pasando por R\u00edo de Janeiro, Buenos Aires, Mendoza, y cuando las condiciones clim\u00e1ticas lo permitieron, Chile, cruzando la cordillera de Los Andes con el prop\u00f3sito de llegar a las tierras araucanas de aquel pa\u00eds austral. Sin embargo la mala experiencia con el huinca (hombre blanco para los mapuches) cerr\u00f3 su aceptaci\u00f3n entre los araucanos y la imposibilidad de encontrar int\u00e9rpretes obligaron a Gardiner volver a Inglaterra.<\/p>\n<p>La Sociedad Misionera de su iglesia que hab\u00eda financiado el viaje de Allen Gardiner interpret\u00f3 la expedici\u00f3n como un rotundo fracaso del misionero y decidieron levantarle los fondos. La desalentadora noticia motiv\u00f3 a Gardiner a buscar por sus propios medios los recursos necesarios y seguir en su cometido. En compa\u00f1\u00eda de Federico Gonz\u00e1lez, en 1845 emprendi\u00f3 su retorno a Sudam\u00e9rica con el prop\u00f3sito de alcanzar el chaco boliviano y, aunque tuvo dificultades por las revueltas internas de la pol\u00edtica argentina de la \u00e9poca, se las arreglaron para llegar.<\/p>\n<p>Sustentados por la aprobaci\u00f3n del proc\u00f3nsul boliviano lograron establecerse y ver en muy poco tiempo el satisfactorio resultado de su trabajo; sin embargo la inestabilidad del gobierno produjo algunos cambios que los oblig\u00f3, por las influencias de los sacerdotes en el poder, a buscar otros horizontes libres de los dominios papales<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s desde Inglaterra logr\u00f3 reorganizar un nuevo emprendimiento, esta vez hacia la patagonia argentina y Tierra del Fuego como la meta final de su ideal misionero. Con algunos marinos y un carpintero naval iniciaron otro nuevo viaje exploratorio hacia el sur argentino a comienzos del a\u00f1o 1848. Sin embargo, ni bien hicieron puerto en la isla de Los Estados, Gardiner reconoci\u00f3 que ante los embates clim\u00e1ticos y la hostilidad de los abor\u00edgenes de la zona, la envergadura de su proyecto deb\u00eda superar las provisiones para seis meses que llevaban y el tipo de embarcaci\u00f3n con que contaban. para ello organizar una \u201cmisi\u00f3n flotante\u201d para recorrer las islas del Atl\u00e1ntico Sur.<\/p>\n<p>De nuevo en Inglaterra present\u00f3 una solicitud de apoyo a dos sociedades misioneras, las que respondieron en forma negativa. El apoyo de un nuevo amigo, el Rev. Despard anim\u00f3 a Gardiner, y si bien los fondos se recaudaron lentamente, se procur\u00f3 disminuir los gastos. Finalmente en 1850 la expedici\u00f3n parti\u00f3 a cargo de Gardiner en compa\u00f1\u00eda de Richard Williams (cirujano ingl\u00e9s), John Maidment, John Pearse, John Bryant, John Badcock y Joseph Edwin, el carpintero naval.<\/p>\n<p>El barco que los llevaba, el Ocean Queen, los dej\u00f3 en la isla Picton a principios de diciembre y all\u00ed quedaron estos siete misioneros con solo dos lanchones cargados de provisiones, dispuestos para no volver a ver a otros compatriotas ingleses por seis meses, cuando se les traer\u00edan nuevas provisiones.<\/p>\n<p>Solos en tierras desconocidas y rodeados de un mundo hostil que no comprend\u00eda tan loable misi\u00f3n, debieron escapar una y otras vez de isla en isla, vi\u00e9ndose perseguidos, perdidos en el mar a remo sin destino, saqueados y amenazados por los mismos a quienes deseaban predicarles del Salvador. Con mensajes en botellas enterradas e inscripciones en grandes piedras, de lugar en lugar dejaban sus rastros de esperanza ante la posible llegada de ayuda.<\/p>\n<p>Aquel invierno de 1851 completar\u00eda las calamidades de los sufrientes misioneros que hab\u00edan quedado sin alimentos. Uno a uno los compa\u00f1eros de la traves\u00eda de amor fueron muriendo entre el hambre, el fr\u00edo y las enfermedades; primero fue Badcock, un mes y medio despu\u00e9s Erwin el carpintero, luego Bryant y Pearse.<\/p>\n<p>El 29 de Agosto de aquel, su \u00faltimo a\u00f1o, Gardiner escrib\u00eda su testamento \u201cSi me fuera concedido un deseo para el bien de mis pr\u00f3jimos ser\u00eda que el de la misi\u00f3n de Tierra del Fuego fuera proseguida con vigor\u2026 Pero el Se\u00f1or dirigir\u00e1 y lo har\u00e1 todo porque el tiempo y las razones son suyos y los corazones est\u00e1n en sus manos\u2026\u201d<\/p>\n<p>Williams y Gardiner fueron los \u00faltimos en despedirse de la vida ya inmovilizados. El 6 de septiembre, como todo gran capit\u00e1n, Gardiner fue el \u00faltimo en abandonar la nave de la vida y se entregaba en las manos de Dios, aferrado a su \u00faltimo suspiro; dejar\u00eda registrado en las p\u00e1ginas de la historia el ep\u00edlogo de su vida: <em>\u201cPor la gracia (del Se\u00f1or) podremos reunirnos a aquella bendita muchedumbre a cantar alabanzas a Cristo por la eternidad.\u00a0 No tengo hambre ni sed, a pesar de cinco d\u00edas sin comer: maravillosa gracia de amor, a m\u00ed, pecador\u2026\u201d<\/em>.\u00a0 Al fin, en octubre lleg\u00f3 el barco \u201cJohn Davinson\u201d con la ayuda prometida, pero era muy tarde. Gardiner y todos sus compa\u00f1eros hab\u00edan muerto de hambre y fr\u00edo.<\/p>\n<p>Como animarnos ante conmovedora historia de vida y consagraci\u00f3n a concluir en que aquellas vidas fueron derramadas en vano porque terminaron de tal forma o porque no se vieron los resultados esperados. Que dir\u00edamos entonces de aquellos testigos de la fe de Hebreos 11 que murieron en las peores condiciones; pero pasaron a la memoria inspirada por la fe que guardaron hasta el final.<\/p>\n<p>No se trata de apretadas agendas ministeriales ni de ver resultados instant\u00e1neos. \u00bfAcaso no es a lo que Dios nos ha llamado, a guardar la fe y cuando nos referimos a tal declaraci\u00f3n no decimos caminar en la voluntad de Dios aunque sea incomprensible en nuestros d\u00edas y se constituya en una lecci\u00f3n de vida para las postreras generaciones?<\/p>\n<p>La expedici\u00f3n del Comandante Allen Francis Gardiner a Tierra del Fuego despert\u00f3 el coraz\u00f3n de muchos de sus contempor\u00e1neos que descubrieron la necesidad de un mundo distinto. Si muchos Gardiner hubiesen escuchado el latir de Dios por los pueblos \u201cdel nuevo mundo\u201d \u00bfno ser\u00eda otra la historia que conocemos como colonizaci\u00f3n?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"576\">Referencia: <a href=\"http:\/\/conozca.org\/?p=200\">http:\/\/conozca.org\/?p=200<\/a><\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Nicol\u00e1s Marc\u00f3n Este itinerario podr\u00eda corresponder a una actualizada agenda ministerial de un evangelista, misionero o conferencista internacional con la finalidad de cumplir con las iglesias que lo han invitado; arriba de un aeropuerto a otro y que, por razones de tiempo, no puede quedarse demasiado en los distintos lugares: Inglaterra, Durban (Sud\u00e1frica), ciudad [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3064,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[32],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3063"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3063"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3063\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3065,"href":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3063\/revisions\/3065"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3064"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3063"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3063"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.uad.org.ar\/v02\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3063"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}